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La marca en tu brazo derecho podría salvarte del del Coronavirus

Los países que tienen un programa de vacunación generalizado con la vacuna Bacillus Calmette-Guérin (BCG) tienen una tasa de mortalidad por coronavirus casi seis veces menor que las naciones que no lo usan, revela un estudio llevado a cabo por científicos de la Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health.

La vacuna BCG se inventó hace un siglo y proporciona inmunidad a la tuberculosis (TB), una infección bacteriana, pero se sabe que tiene otros beneficios. Ensayos anteriores descubrieron que las personas que reciben la vacuna tienen un sistema inmunológico mejorado y pueden protegerse de la infección. Por ejemplo, en un ensayo entre nativos americanos, la vacuna BCG en la infancia pudo ofrecer protección contra la TB hasta 60 años después de la vacunación.
 Actualmente, la Organización Mundial de la Salud recomienda la vacunación con BCG a los recién nacidos en los países donde el riesgo anual de infección tuberculosa es alto. Al mismo tiempo no se impulsan las revacunaciones y se recuerda que la máxima prioridad de los programas de control son la detección y tratamiento efectivo de los casos.

La forma precisa en que esta vacuna duradera ayuda a defenderse de otras infecciones es relativamente desconocida, pero puede ser estimulando los mecanismos innatos del sistema inmunitario. Estos llamados efectos fuera del objetivo incluyen una mayor protección contra las enfermedades respiratorias, y han sido reconocidos por la OMS.

La vacuna de la BCG, que se aplica a los recién nacidos, puede ofrecer protección hasta los 60 años. Sin embargo, los científicos no tienen claro si los adultos que ya fueron inyectados como niños obtienen protección contra el SARS COV 2, porque aún faltan pruebas para comprobarlo.

Los especialistas sostienen que la vacuna previene aproximadamente el 30% de las infecciones con cualquier patógeno conocido, incluidos los virus, en el primer año después de su administración. Sin embargo, los estudios publicados en este campo han sido criticados por su metodología; una revisión de 2014 ordenado por la Organización Mundial de la Salud concluyó que BCG parecía reducir la mortalidad general en los niños, pero calificó la confianza en los resultados como “muy baja”. Una revisión de 2016 fue un poco más positiva sobre los beneficios potenciales de BCG, pero dijo que se necesitaban ensayos aleatorios.

Desde entonces, la evidencia clínica se ha fortalecido y varios grupos han dado pasos importantes para investigar cómo el BCG generalmente puede estimular el sistema inmunológico. Mihai Netea, especialista en enfermedades infecciosas en el Centro Médico de la Universidad Radboud, descubrió que la vacuna puede desafiar el conocimiento de los libros de texto sobre cómo funciona la inmunidad.

Cuando un patógeno ingresa al cuerpo, los glóbulos blancos del brazo “innato” del sistema inmunitario lo atacan primero; pueden manejar hasta el 99% de las infecciones. Si estas células fallan, llaman al sistema inmunitario “adaptativo”, y las células T y las células B productoras de anticuerpos comienzan a dividirse para unirse a la lucha. La clave para esto es que ciertas células T o anticuerpos son específicos del patógeno; su presencia se amplifica más. Una vez que se elimina el patógeno, una pequeña porción de estas células específicas del patógeno se transforma en células de memoria que aceleran la producción de células T y B la próxima vez que el mismo patógeno ataque. Las vacunas se basan en este mecanismo de inmunidad.  claro si los adultos que ya fueron inyectados como niños obtienen protección contra el SARS COV 2, porque aún faltan pruebas para comprobarlo.

Los expertos piensan que la razón por la cual la vacuna BCG actúa como un refuerzo inmunitario general es porque es una vacuna ‘viva’. Esto significa que está hecha con una versión debilitada del organismo que causa la tuberculosis.

Las vacunas generalmente aumentan las respuestas inmunitarias específicas de un patógeno dirigido, como los anticuerpos que se unen y neutralizan un tipo de virus pero no otros. Pero la BCG también puede aumentar la capacidad del sistema inmunitario para combatir los patógenos distintos de la bacteria de la tuberculosis, según estudios clínicos y de observación publicados durante varias décadas por los investigadores daneses Peter Aaby y Christine Stabell Benn.
puede aumentar la capacidad del sistema inmunitario para combatir los patógenos distintos de la bacteria de la tuberculosis, según estudios clínicos y de observación publicados durante varias décadas por los investigadores daneses Peter Aaby y Christine Stabell Benn.

“Aaby y Stabell Benn llegaron a la conclusión de que la BCG podría llegar a generar memoria en el sistema inmunitario innato y a provocar una respuesta frente algunas infecciones además de las formas graves de tuberculosis. Parecería -de acuerdo a estas hipótesis- que por estimular ciertas interleuquinas y citoquinas la vacuna tiene un potente efecto antiviral y podría tener alguna protección contra algunos virus como la gripe o el nuevo coronavirus”, aseguró en diálogo con este medio el doctor Francisco Nacinovich, jefe de infectología del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires y miembro de la comisión de vacunas de la SADI.

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